¿Cómo entender a Trump?

Por segunda ocasión en el año, el presidente Donald Trump amagó con imponer aranceles del 25 por ciento a México y Canadá en contraposición a lo establecido en el Tratado de Libre Comercio y las reglas de la Organización Mundial de Comercio. Amenazas que han provocado volatilidad en los mercados y que los inversionistas internacionales tengan reservas para apostar por nuestro país. Dicho esto, hoy enfrentamos un panorama de incertidumbre que Daron Acemoglu, Premio Nobel de Economía 2024, calificó recientemente como “de vida o muerte para México”.

Pero independientemente de esto, más allá de lo que se pudiera creer, el presidente de Estados Unidos es un personaje mucho menos complejo de lo que parece, sin embargo, muy pocos dedican el tiempo necesario para analizarlo, porque prefieren centrarse en el circo y no en el payaso.  

Por lo anterior, suele creerse que Donald Trump es un hombre proclive a la negociación por haber escrito un libro titulado The Art of the Deal, sin embargo, no hay nada más alejado de la realidad, ya que para que un acuerdo se dé, deben ocurrir dos condiciones básicas: 1) que exista interés por parte de los involucrados para obtener algún beneficio de la contraparte y 2) que haya valor equiparable en lo que puedan poner sobre la mesa. Si existe un desequilibrio en alguno de esos componentes, alguna de las partes tendrá mayor poder sobre la otra. El caso de Estados Unidos sobre México.

Ahora bien, consciente del desequilibrio existente, Donald Trump utiliza la dependencia extrema de la economía mexicana con la de su país para imponer condiciones, no para negociar. Por esta razón, México está cediendo en todo tal y como lo hizo en la primera parte del sexenio del presidente López Obrador, no le queda de otra. Por lo tanto, mientras esto ocurra, nuestro país librará la tormenta. La prueba de ello es que el mandatario estadounidense siempre se ha expresado bien de los presidentes mexicanos, y no así de los que han mostrado resistencia como Trudeau y Zelenski.

Por todo lo anterior, México enfrenta tres retos muy importantes: 1) generar las condiciones de certeza necesarias para que los inversionistas se vuelvan a animaran a apostar por desarrollar proyectos aquí 2) buscar que se anticipe la revisión del T-MEC para que los aranceles dejen de ser un instrumento de amenaza permanente y 3) evitar a toda costa que la una posible intervención militar se vuelva la nueva ficha de cambio para que México siga cediendo en todo.

Por último, durante el sexenio pasado se sobreexplotó el concepto de “soberanía” para justificar cualquier cantidad de políticas gubernamentales sin sentido, sin embargo, no se hizo nada para disminuir dependencia económica y energética (gas) que existe con Estados Unidos y que nos mantendrá maniatados hasta que se resuelva.


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